La jornada, organizada por Julio-Marcos García Maceiras (Asociación Española de Externalización de Procesos y Servicios) y celebrada en el Congreso de los Diputados, abordó cómo la Inteligencia Artificial está reconfigurando el ejercicio del poder
El Congreso de los Diputados ha acogido este lunes la Jornada sobre Tecnología, Filosofía y Derecho, bajo el lema ‘¿Androides Legislando? Se abre el Debate’, en la que representantes institucionales y expertos procedentes del ámbito empresarial y académico han analizado los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial para el Estado de Derecho y la organización del poder.
La jornada contó con las ponencias de Guillermo Hita Téllez (Congreso de los Diputados); Julia García-Royo (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia); Moisés Barrio (Consejo de Estado); Javier Miguélez (Asociación de Robótica Móvil Española); Richard Benjamins (Observatorio del Impacto Social y Ético de la IA); Domingo Bello Janeiro (Universidad de La Coruña), así como el organizador del evento, Julio-Marcos García Maceiras (Asociación Española de Externalización de Procesos y Servicios).
Durante el encuentro se trataron cuestiones como la supervisión de sistemas de Inteligencia Artificial, los principios de buena regulación, la soberanía digital y el impacto de estas herramientas en el Derecho público y privado, así como su aplicación en la actividad económica y la acción pública.
En este contexto, los participantes coincidieron en la necesidad de adaptar los instrumentos jurídicos e institucionales a un entorno caracterizado por la creciente complejidad tecnológica, el uso de algoritmos en la toma de decisiones y la aparición de nuevos modelos de gobernanza.
Asimismo, se pusieron de relieve retos relevantes en materia de responsabilidad, transparencia, control democrático y protección de derechos fundamentales, en una coyuntura en la que la Inteligencia Artificial adquiere un papel estructural cada vez más acentuado.
Según García Maceiras, «el problema constitucional de esta transformación no reside en que las máquinas adopten decisiones, sino en que el vector determinante del resultado se genera antes de la decisión y lejos del ámbito de quienes ostentan legitimidad para decidir: se produce en la arquitectura de sistemas, modelos y flujos de datos que condicionan previamente el espacio de lo posible«.
A su juicio, «el centro de gravedad del poder se está desplazando del acto jurídico —sea una ley, una resolución, una sentencia o un contrato— hacia infraestructuras algorítmicas que predeterminan el marco de acción antes incluso de que pueda ser debatido en la escena pública de la democracia«.
[Entrevistas en el programa Parlamento – RTVE]









