El neurofisiólogo clínico Óscar Larrosa advierte de que los trastornos del sueño pueden provocar hasta 18 días de baja al año y aumentar el riesgo de accidentes laborales
Con motivo del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo, especialistas en medicina del sueño ponen el foco en un factor cada vez más relevante en el entorno laboral: la calidad del descanso. El Dr. Óscar Larrosa, neurofisiólogo clínico y experto en medicina del sueño, explica que el cuidado de la salud laboral —tanto física como psicológica— está en auge, y que el papel del sueño en este ámbito es ya incuestionable. «El correcto funcionamiento del ciclo vigilia-sueño influye directamente en el rendimiento, la salud y la seguridad en el trabajo. Es algo que ya se conoce desde hace años, pero que en Europa, y especialmente en España, ha tardado más en integrarse en la cultura laboral», señala.
Más absentismo y menor productividad
Los datos son claros. Las alteraciones del sueño están directamente relacionadas con un aumento del absentismo laboral. Según el informe internacional sobre la carga social y económica del insomnio en adultos, el 15% de la población en edad laboral sufre insomnio crónico, lo que se traduce en entre 11 y 18 días de baja laboral al año.
Además, en el caso de la apnea obstructiva del sueño —otro de los trastornos más frecuentes—, cuando no está diagnosticada o tratada puede duplicar el riesgo de absentismo y aumentar la duración de las bajas laborales. Pero el impacto no se limita a las ausencias.
Presentismo: estar, pero no rendir
El llamado «presentismo» —trabajadores que acuden a su puesto pero con un rendimiento reducido— es otra de las consecuencias más relevantes. «El insomnio crónico puede provocar entre 39 y 45 días de presentismo al año, con una pérdida significativa de productividad», explica el especialista. Estudios recientes también han demostrado que las personas que duermen menos de seis horas tienen un rendimiento claramente inferior en comparación con aquellas que descansan entre siete y ocho horas.
Más riesgo de accidentes laborales
La falta de descanso también tiene un impacto directo en la seguridad. En el caso de la apnea del sueño, el riesgo de accidentes laborales puede aumentar hasta un 50%, especialmente en profesiones que implican conducción o manejo de maquinaria. A nivel general, una mala calidad del sueño se asocia con hasta un 88% más de probabilidad de sufrir accidentes laborales o in itinere. «La somnolencia diurna y la disminución de la capacidad de concentración son factores clave en este aumento del riesgo», señala el Dr. Larrosa.
El impacto en la toma de decisiones y el liderazgo
El sueño no solo influye en la ejecución de tareas, sino también en la capacidad de decisión. «La calidad del sueño está directamente relacionada con funciones como la memoria, la concentración, la gestión emocional o la toma de decisiones», explica el especialista.
Esto afecta especialmente a perfiles con responsabilidad dentro de las empresas, donde una mala noche de sueño puede condicionar reuniones, presentaciones o decisiones estratégicas al día siguiente.
Teletrabajo: ¿mejora o empeora el descanso?
El auge del teletrabajo ha introducido nuevas variables en esta ecuación. Por un lado, la flexibilidad puede favorecer mejores hábitos de descanso en algunas personas. Sin embargo, la falta de separación entre vida personal y laboral puede generar hábitos poco saludables. Un estudio reciente apunta a que el 41% de los trabajadores en remoto presenta mala calidad del sueño, frente al 29% de quienes trabajan de forma presencial.
Una asignatura pendiente en España
Mientras que en países como Estados Unidos ya existen programas corporativos para mejorar el sueño de los empleados —incluso con incentivos—, en España este enfoque aún está poco desarrollado. «El sueño debería ser un pilar dentro de la estrategia de salud laboral de las empresas, igual que lo son la alimentación o el ejercicio físico», concluye el Dr. Larrosa.








