El especialista en Traumatología y Cirugía de Columna de Policlínica Gipuzkoa destaca el auge de las técnicas mínimamente invasivas y endoscópicas. Policlínica Gipuzkoa dispone de herramientas diagnósticas y quirúrgicas avanzadas para planificar intervenciones más precisas y seguras. La edad biológica, el estilo de vida y el estado físico del paciente son factores determinantes en la toma de decisiones
La cirugía de columna vive una importante transformación gracias al desarrollo de técnicas mínimamente invasivas y a una creciente personalización de los tratamientos. Así lo explica el Dr. Gastón Camino, traumatólogo de Policlínica Gipuzkoa, quien subraya que el principal avance de los últimos años ha sido la incorporación de procedimientos que permiten alcanzar los objetivos quirúrgicos mediante incisiones más pequeñas y una menor agresión para el paciente.
Entre estas innovaciones destacan las técnicas endoscópicas, empleadas para descomprimir raíces nerviosas o estabilizar segmentos de la columna con un abordaje menos invasivo. Sin embargo, el especialista insiste en que no existe una única solución válida para todos los casos.
«La cirugía personalizada consiste en disponer de diferentes herramientas y técnicas para elegir la más adecuada para cada paciente. No todos los problemas de columna pueden resolverse de la misma manera ni todos los pacientes se benefician de la misma técnica», señala el Dr. Camino.
En este sentido, explica que algunas patologías encuentran una buena solución mediante cirugía endoscópica, mientras que otras, como determinadas estenosis de canal que afectan a varios niveles de la columna, pueden requerir técnicas abiertas para obtener mejores resultados. Asimismo, existen situaciones en las que es preferible acceder a la lesión desde la parte anterior de la columna en lugar de hacerlo desde una vía posterior.
Tecnología al servicio de la precisión
La personalización del tratamiento comienza antes de entrar en quirófano. Policlínica Gipuzkoa cuenta con estudios de imagen de alta definición, como resonancias magnéticas y tomografías computarizadas, fundamentales para una planificación precisa de cada intervención.
Además, durante la cirugía, los especialistas disponen de microscopios de alta magnificación y de equipamiento específico para cirugía endoscópica, herramientas que permiten trabajar con una mayor precisión y reducir riesgos para el paciente.
Recuperaciones adaptadas a cada intervención
El postoperatorio también depende del tipo de patología y de la técnica empleada. Según explica el Dr. Camino, existen procedimientos cuya recuperación puede completarse en pocas semanas, mientras que otras intervenciones más complejas requieren plazos más largos.
«Cuando utilizamos técnicas de fusión vertebral, necesitamos que el hueso complete un proceso biológico de consolidación, por lo que la recuperación puede prolongarse más de seis meses. En otros casos, los pacientes pueden retomar progresivamente su actividad habitual en un plazo de entre seis y ocho semanas», señala.
La importancia de la edad biológica y los hábitos de vida
A la hora de decidir el tratamiento más adecuado, el especialista destaca que la edad cronológica no es siempre el factor más determinante. La condición física general, la actividad realizada a lo largo de la vida y los hábitos saludables tienen un impacto directo en la capacidad de recuperación.
«Vemos pacientes de 80 años con una gran actividad física que toleran muy bien determinados procedimientos, mientras que otros más jóvenes, pero sedentarios o con obesidad, pueden presentar un mayor riesgo de complicaciones», explica.
La cirugía, una opción cuando es necesaria
Aunque la cirugía de columna ha experimentado importantes avances, el Dr. Camino recuerda que sigue siendo, en la mayoría de los casos, la última alternativa terapéutica. Antes de plantearla, los especialistas suelen recurrir a tratamientos conservadores basados en la rehabilitación, el fortalecimiento muscular y la fisioterapia.
«El papel de la musculatura paravertebral en la protección de la columna es fundamental. Por eso intentamos que muchos pacientes mejoren mediante tratamientos no quirúrgicos», afirma.
No obstante, también advierte de que existen patologías en las que retrasar la intervención puede empeorar el pronóstico. Es el caso de algunas estenosis severas de canal, donde la compresión prolongada de las estructuras nerviosas puede provocar daños difíciles de revertir.
Por ello, el especialista anima a las personas que conviven con dolor o limitaciones funcionales a consultar con profesionales expertos en patología de columna. «Muchos pacientes pueden mejorar sin cirugía, pero es importante realizar una valoración especializada para identificar cuándo una intervención puede ser necesaria para recuperar la calidad de vida», concluye.







