La inteligencia artificial ya forma parte del trabajo de muchos profesionales de la arquitectura. El reto ahora no es descubrir nuevas herramientas, sino aprender a integrarlas de forma útil, estratégica y coherente en cada fase del proyecto
La inteligencia artificial se ha incorporado con rapidez al trabajo de arquitectos y diseñadores. Generar imágenes, consultar documentación o desarrollar ideas con asistentes de IA es cada vez más accesible. Sin embargo, conocer herramientas de forma aislada ya no garantiza una verdadera integración de esta tecnología en el trabajo profesional.
Este cambio de escenario está modificando también la forma de abordar la formación. Propuestas como el Curso en IA para Arquitectura y el Curso en IA para diseño de interiores de The Factory School parten precisamente de esta idea: aprender IA consiste en dominar plataformas pero sobre todo en saber incorporarlas dentro de un sistema aplicable en cada fase de desarrollo del proyecto.
Según el RIBA AI Report 2025, el 59% de los estudios de arquitectura encuestados utilizaba ya inteligencia artificial al menos de forma ocasional, frente al 41% registrado un año antes. Este crecimiento abre un nuevo objetivo en el flujo de trabajo y es saber utilizar la IA con un objetivo profesional concreto para mejorar la eficacia y eficiencia.
«Aprender una herramienta puede ser relativamente rápido. Lo importante es saber en qué momento utilizarla, qué información darle y cómo evaluar lo que devuelve», explica Óscar Martín, director del área de Inteligencia Artificial de The Factory School.
De aprender herramientas a diseñar procesos de trabajo
La velocidad con la que aparecen nuevos modelos y plataformas hace difícil basar el aprendizaje únicamente en programas concretos. Las herramientas cambian, pero las necesidades del profesional permanecen; interpretar un briefing, analizar información, ajustarse a normativa, explorar alternativas, desarrollar una propuesta y comunicarla.
Por ello, el aprendizaje de la IA está evolucionando hacia metodologías capaces de combinar diferentes sistemas en función de cada tarea.
«No se trata de aprender diez plataformas diferentes, sino de entender qué queremos conseguir y construir un flujo de trabajo alrededor de ese objetivo», señala Óscar Martín. «La tecnología seguirá cambiando, pero el criterio profesional es lo que permite adaptarse».
Más IA también exige más criterio
La posibilidad de generar alternativas con mayor rapidez no reduce la importancia del profesional. Al contrario, aumenta la necesidad de saber seleccionar, verificar y corregir los resultados.
El propio RIBA AI Report 2025 refleja esta percepción; el 91% de los profesionales consultados considera que la inteligencia artificial no puede sustituir adecuadamente el juicio profesional del arquitecto.
La IA puede acelerar determinadas tareas, facilitar el análisis de información o ampliar las posibilidades de exploración, pero las decisiones sobre el proyecto siguen dependiendo del profesional.
Una formación orientada al proceso completo
Este enfoque se traslada a los programas de The Factory School, donde la IA se trabaja como una capa transversal dentro del proceso y no como una suma de herramientas independientes.
En arquitectura, la formación recorre desde asistentes de proyecto, análisis, normativa y conceptualización hasta implantación, volumetría, documentación y visualización. En interiorismo, esta metodología se adapta al desarrollo de espacios, materiales, propuestas visuales y presentación de proyectos.
El objetivo es que el profesional pueda construir un sistema de trabajo adaptable a la evolución de las herramientas y mantener el control sobre las decisiones durante todo el proceso.
Para The Factory School, a medida que utilizar inteligencia artificial se convierta en algo habitual, el verdadero diferencial estará cada vez menos en saber manejar una herramienta y más en saber qué hacer con ella dentro de un proyecto profesional.






